Entre los 5 y 10 años es habitual que los niños/as presenten de vez en cuando problemas de sueño como por ejemplo: insomnio de conciliación. La mala calidad de sueño puede provocar cansancio físico y mental tanto en adultos como en niños y niñas. Un sueño de pobre calidad puede afectar su bienestar estabilidad emocional. El sueño de mala calidad puede afectar negativamente la capacidad de concentración y aprendizaje junto con relacionarse además con la presencia de problemas de conducta.
Si se presentan pesadillas a mitad de noche, tranquiliza y acompaña a tu hijo/a. Intenta identificar y evitar factores que puedan facilitar su presencia, como por ejemplo: películas de terror. Si lo que ocurre es que no hay hábitos de sueño, es importante incorporar una rutina para que vayan a dormir como por ejemplo: establecer un horario fijo para levantarse y acostarse (se pueden hacer excepciones en feriados, fines de semana o vacaciones, pero deben ser pequeños cambios).
El horario que se establece para dormir debe ser realista y considerar un número suficiente de horas de sueño pero sin que sea excesivo. Es contraproducente acostar a niños/as cuando tienen aun mucha energía o poco sueño. Se deben evitar comidas antes de dormir, ellos y ellas debieran comer como máximo unas dos horas antes de acostarse, siempre cautelando que esos alimentos no sean “pesados”. Realizar actividades relajantes antes de ir a dormir favorece la inducción del sueño (Ejemplo: Leer un cuento). se deben evitar aparatos electrónicos antes de dormir y es necesario establecer y seguir pasos para conseguir un “buen dormir” por ejemplo: lavarse los dientes, luego ponerse el pijama, leer un cuento y acostarse. Tratar de hacer lo mismo cada dia, de manera que estos pasos se conviertan en “señales” que avisan al cuerpo que es hora de dormir.